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Cómo escribir tus reglas de decisión en lenguaje claro

Para escribir tus reglas de decisión en lenguaje claro, toma una decisión que repites, describe la condición que la activa, lo que haces y por qué, y anota de dónde sale. Una buena regla cabe en dos o tres frases, la entiende alguien que no eres tú y se puede comprobar con un caso real.

Actualizado el · Deibson Silva

¿Qué es una regla de decisión?

Una regla de decisión es una frase que dice qué haces en una situación concreta y por qué. Todos los profesionales del conocimiento las usan: un consultor sabe cuándo un proyecto no le conviene, una formadora sabe cuándo cambiar de ejercicio, un asesor sabe qué pregunta hacer antes de dar una cifra. La mayoría de esas reglas no están escritas en ningún sitio; viven en la cabeza de quien las aplica.

Escribirlas tiene dos utilidades. La primera es para ti: al formular una regla descubres si de verdad la aplicas siempre, cuáles son sus excepciones y si todavía la compartes. La segunda es para quien trabaja contigo, sea una persona de tu equipo o tu gemelo digital: una regla escrita se puede transmitir, revisar y mejorar; una intuición, no.

¿Por qué escribirlas en lenguaje claro?

Porque una regla que solo entiende quien la escribió no se puede revisar. Y una regla que no se puede revisar no sirve para delegar.

La norma ISO 24495-1, publicada en 2023, fija principios y directrices para redactar documentos en lenguaje claro, y precisa que se aplican también a la redacción técnica. Una regla de decisión es un texto técnico muy corto, así que la exigencia es la misma: que quien la lea la entienda a la primera y sepa qué hacer con ella.

En la práctica, lenguaje claro significa frases cortas, una idea por frase, condiciones explícitas y palabras que usarías hablando con un cliente. Si una regla necesita un glosario para entenderse, hay que reescribirla.

¿Qué partes tiene una buena regla?

Una buena regla responde a cuatro preguntas: cuándo se aplica, qué haces, por qué y de dónde sale.

PartePregunta que respondeEjemplo
Condición¿Cuándo se aplica?Si un cliente pide un presupuesto sin haber contado su problema
Acción¿Qué haces?Propongo una conversación de 15 minutos antes de dar ninguna cifra
Porqué¿Por qué lo haces así?Sin entender el problema, el presupuesto se compara solo por precio
Fuente¿De dónde sale?Tres propuestas perdidas en 2025 por presupuestar sin contexto

Con esas cuatro partes, la regla se puede comprobar: basta con buscar un caso real y ver si la condición se cumplió y la acción se aplicó.

¿Cómo se escriben, paso a paso?

Se escriben mejor empezando por casos que por principios. Este método en seis pasos funciona para casi cualquier profesión.

  • 1. Elige un área: propuestas, primeras reuniones, seguimiento de proyectos, selección de clientes. Una sola para empezar.
  • 2. Recuerda cinco casos reales de esa área, los que mejor y los que peor salieron.
  • 3. Pregúntate en cada caso qué decidiste y por qué. Escríbelo tal como lo contarías a un colega.
  • 4. Busca lo que se repite. Si en tres casos hiciste lo mismo por la misma razón, ahí hay una regla.
  • 5. Redáctala con las cuatro partes: condición, acción, porqué y fuente.
  • 6. Ponla a prueba con un caso nuevo. Si la regla no te habría dicho qué hacer, le falta una condición o tiene una excepción que conviene escribir.

Un buen ritmo es escribir pocas reglas cada vez y revisarlas al cabo de unos días con la cabeza fría. Las reglas escritas de un tirón suelen ser demasiado generales.

¿Qué distingue una regla buena de una mala?

La diferencia casi siempre está en la condición. Una regla mala dice lo que valoras; una regla buena dice lo que haces.

Regla malaPor qué fallaRegla buena
Siempre pongo al cliente en el centroNo dice qué hacer en ningún caso concretoSi un cliente cambia el alcance a mitad de proyecto, paro y reviso el presupuesto con él antes de seguir
Hay que ser prudente con los plazos«Prudente» no se puede comprobarSi un proyecto depende de datos del cliente, el plazo empieza a contar cuando recibo los datos
Evito los clientes difíciles«Difícil» significa algo distinto para cada unoSi en la primera reunión el cliente no sabe quién decide, no envío propuesta hasta conocer a esa persona

Una forma rápida de detectar una regla mala: si al leerla nadie podría discrepar, probablemente no dice nada.

¿Qué hago con las excepciones?

Escríbelas como reglas propias o como parte de la condición. Una regla con excepciones no escritas es una trampa: quien la aplique la seguirá en el caso en que tú no la habrías seguido.

Por ejemplo, si tu regla es «no presupuesto sin conocer a quien decide», pero haces una excepción con clientes que ya te han contratado antes, la regla queda así: «Si el cliente es nuevo y no conozco a quien decide, no envío presupuesto. Con clientes que ya me han contratado, lo envío y pido la reunión después.»

También conviene marcar lo segura que es cada regla. Una regla que has aplicado durante años tiene confianza alta; una que has deducido de dos casos es una hipótesis con confianza baja, y lo honesto es decirlo.

¿Cómo se mantienen al día?

Revisándolas cuando cambia algo: un caso que la contradice, un cambio en tu mercado, una opinión nueva. La norma ISO 30401, que fija requisitos para los sistemas de gestión del conocimiento, habla de establecer, mantener, revisar y mejorar; la misma secuencia sirve para un conjunto de reglas.

Lo práctico es trabajar por versiones. Corriges las reglas en un borrador y, cuando está listo, lo pones en vigor con una nota que explique qué cambia y por qué. Así siempre sabes qué criterio estaba vigente en cada momento.

¿Cómo encaja esto con un gemelo digital?

En Digital Twin by Legathum, estas reglas forman el Libro de Criterio, la capa del cerebro de cada gemelo donde viven tus reglas de decisión, en lenguaje claro, revisadas y aprobadas por ti y cada una con su fuente. Las reglas pueden llegar como candidatas desde tus documentos y tus sesiones, pero ninguna vale hasta que una persona la revisa.

Escribir bien las reglas es lo que hace que un gemelo valga algo. Copiar una cara está al alcance de cualquiera; lo difícil es copiar el juicio de una persona.

Lo que existe hoy y lo que viene

  • Hoy: el Libro de Criterio de cada gemelo, con reglas que entran por revisar, se aprueban por versión y se exportan en Markdown o YAML.
  • Está en construcción: que el gemelo aplique tus reglas en la conversación y diga de qué regla sale cada respuesta.

Preguntas frecuentes

¿Cuántas reglas necesito para empezar?

Pocas y buenas. Una docena de reglas bien escritas sobre tus decisiones más frecuentes vale más que cien frases generales.

¿Puedo escribir reglas sobre cómo hablo, no solo sobre cómo decido?

Sí, pero conviene separarlas. El tono y el estilo son otra capa del cerebro; las reglas de decisión responden a qué haces en cada situación.

¿Qué hago si una regla tiene muchas excepciones?

Probablemente son dos o tres reglas distintas. Divídela hasta que cada una tenga una condición clara.

¿Las reglas tienen que ser mías o pueden ser de mi empresa?

Pueden ser de tu empresa o de tu método, siempre que alguien con autoridad las revise y las apruebe, y que la fuente diga de dónde salen.

¿Cada cuánto conviene revisarlas?

Cuando un caso las contradiga o cambie algo importante en tu trabajo. Sin un motivo, no hace falta tocarlas.

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